Ayuda al equipamiento del “seminario menor” del Vicariato Apostólico de Chaco

El Vicariato Apostólico de Chaco en Paraguay occidental abarca con sus 96.000 kilómetros cuadrados un territorio mayor que Austria, pero solo alberga a 30.000 habitantes. Muchas carreteras están en mal estado y algunas se vuelven intransitables en la estación de lluvias.

La mayor parte de la población pertenece a los grupos indígenas. Esta región se caracteriza por su pobreza y el desempleo, y sobre todo la juventud apenas tiene perspectivas de futuro. Muchos jóvenes no terminan su formación escolar. Apenas hay trabajo, pero, además, la mayoría de las familias no tienen tierras propias para subsistir. Por ello, muchas se ven obligadas a emigrar a otras regiones.

Con preocupación, la Iglesia presencia también otro cambio: las instituciones “clásicas” como la familia atraviesan una profunda crisis y los padres a menudo no están en condiciones de acompañar adecuadamente el crecimiento de sus hijos. Por esta razón, los jóvenes buscan orientación y un sentido a sus vidas fuera de las familias y esto acarrea el peligro de que acaben en bandas de delincuentes o que se identifiquen con ideologías dañinas.

Mons. Gabriel Escobar Ayala quiere hacer más para acompañar y apoyar a estos jóvenes. Ante todo, quiere que los jóvenes se decidan firmemente por la fe, pues el apoyo en la religión también confiere unos cimientos seguros para la vida futura. Además, hay jóvenes que desean ser sacerdotes o ingresar en una orden y, hasta ahora, no era posible ocuparse sistemáticamente de ellos. Por esta razón, el Obispo quiere abrir un centro similar a un seminario menor donde los jóvenes puedan formarse y recibir un acompañamiento espiritual, donde se celebren talleres para las vocaciones y jornadas de retiro, y donde las jóvenes vocaciones encuentren a un interlocutor. Además, el centro formará a jóvenes para que ejerzan de líderes en sus parroquias. Esto no solo supone un enriquecimiento para la labor juvenil de la Iglesia a escala local, pues los jóvenes adquieren así también valiosos conocimientos y experiencias que pueden aplicar más tarde en el trabajo y sus familias. Esto hace que sean capaces de asumir un día una tarea de responsabilidad. Ayuda a la Iglesia que Sufre contribuye con 10.270 euros al equipamiento de este “pequeño seminario”.

Posted on 11 mayo, 2015 in Noticias

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