Ayuda a los centros catequéticos de la Arquidiócesis melquita de Homs, Hama y Yabrud

Homs se encuentra en Siria occidental, a solo 162 kilómetros de Damasco. Junto con la ciudad de Alepo, esta ciudad fue antes de la guerra civil uno de los principales centros industriales del país.

En su día, el casco antiguo de Homs era bellísimo y en él convivían pacíficamente personas de diferentes grupos religiosos. En marzo de 2011 se iniciaron las protestas contra el gobernador, y en Viernes Santo se bloquearon varias calles para impedir que los manifestantes pudieran moverse libremente. Al poco tiempo fueron asesinados a tiros siete manifestantes en Homs, mientras que ese mismo día murieron en toda Siria más de mil.

En la sangrienta guerra civil que se desató a continuación y que ya dura cuatro años, Homs se convirtió en el centro de la contienda entre los rebeldes y las tropas gubernamentales. El P. Andrzej Halemba, responsable de Oriente Próximo en Ayuda a la Iglesia que Sufre, explica: “Homs se convirtió en un auténtico infierno, y la ciudad vivió día a día fuertes combates con víctimas a ambos lados. Homs se convirtió en un sangriento campo de batalla, comparado por muchos con la Batalla de Stalingrado”.

En mayo de 2014 capituló la oposición. Cuando miles de personas que habían huido dos años atrás de la “capital de la revolución” siria, regresaron a sus casas, se encontraron con la destrucción apocalíptica de su ciudad: muros calcinados sin tejados y edificios a ras del suelo de los que solo quedaban polvo y barras de metal retorcidas, por todos lados escombros y los restos calcinados de coches.

El Arzobispo greco-melquita de Homs, Hama y Yabrud, Mons. Jean Abdo Arbach, hace todo lo que está en su mano para proseguir con la labor pastoral en su diócesis pese a la guerra civil. Sobre todo se esfuerza en ayudar a los niños y jóvenes a crecer en la fe, y a los adultos, a encarar los numerosos retos que afronta su fe en la Siria de hoy. Y es que sabe que esto será la base para un futuro mejor.

Algunos de los centros catequéticos de la diócesis fueron destruidos por los bombardeos, otros fueron saqueados y han perdido todo su equipamiento. Pero todavía hay diez centros que siguen en funcionamiento, y el número de participantes de los cursos van desde los 480 de Yabrud a los 100 de Kara. En la actualidad, ofrecen tres veces por semana clases durante tres horas de duración, en total, para 3.300 jóvenes asistidos por 350 profesores. Los catequistas y los sacerdotes no cobran por ello. Cada centro es responsabilidad del párroco correspondiente, que, a su vez, cuenta con la ayuda de varias religiosas.

El Obispo, Mons. Arbach, nos pide ayuda para rehabilitar los edificios y proveerlos de nuevo con el material de enseñanza necesario para que las clases puedan tener lugar.

Posted on 14 julio, 2015 in Noticias

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