Ayuda a la reparación del tejado de las Vicentinas de Shortandy en Kazajistán

Desde hace quince años, las Vicentinas están presentes en Kazajistán. Estas religiosas asisten a enfermos y ancianos, y también se ocupan de niños inmersos en complicadas situaciones sociales. La pobreza aumenta en este país, y algunos niños ni siquiera pueden hacer sus deberes en casa porque no hay luz eléctrica o porque sus casas carecen de calefacción incluso durante el invierno, cuando suelen alcanzarse temperaturas de 40 grados bajo cero. Estos niños pueden acudir por las tardes al convento de las religiosas para jugar o hacer tranquilamente sus deberes. Además, ahí reciben una comida caliente, y las Hermanas también los preparan para los sacramentos. Para muchos, el convento de las religiosas es su verdadero hogar, pues la historia de muchos de ellos es triste: así, por ejemplo, una niña tuvo que acudir el día de su Primera Comunión sola a la iglesia; ningún familiar la acompañó. En el momento en que la niña acudió por primera vez a la mesa del Señor, su madre en casa ya estaba borracha. En algunos casos, las religiosas logran acceder a las familias, que también necesitan ayuda, a través de los hijos.

El primer convento de las Vicentinas fue consagrado el 8 de diciembre de 2000, en la festividad de la Inmaculada Concepción, y se encuentra en Shortandy, en la Arquidiócesis de Astana. Por desgracia, cuando se erigió el convento, el material de construcción disponible era de mala calidad en todo Kazajistán. Además, y debido a las extremas condiciones climáticas –un gran calor en verano y un enorme frío en invierno–, el tejado hay que repararlo urgentemente.

“¡Os estaríamos muy agradecidas por vuestro apoyo y rezamos por todos los benefactores!”, nos escribe la Hna. Grazyna.

Posted on 14 julio, 2015 in Noticias

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