Ayuda a la impresión de dos obras de catequesis

La República Centroafricana, ubicada en el corazón de África, es un país sin litoral inexistente en la conciencia de muchas personas, pese a abarcar con sus 622.984 kilómetros cuadrados una extensión tan grande como Alemania, Austria, Suiza, Holanda, Bélgica y la República Checa juntas. En cambio, con sus 4,5 millones de habitantes es un país escasamente poblado.

Los 55 años transcurridos desde la independencia están marcados por una serie interminable de golpes de Estado y disturbios. Pero bajo todos los Gobiernos, hay algo que no ha cambiado: pese a disponer de yacimientos de oro, diamantes y uranio, sigue siendo uno de los países más pobres y subdesarrollados del mundo. Según el Índice de Desarrollo Humano, ocupa la posición 180 entre 186.

El Gobierno prácticamente no invierte nada en el sector escolar y sanitario y en infraestructuras, por lo que es sobre todo la Iglesia la que intenta aliviar las necesidades de la población. Y eso a pesar de que la Iglesia Católica es todavía joven: hasta el 17 de abril de 1894 no se celebró la primera Misa en la República Centroafricana, concretamente, en Bangui, la actual capital. En la actualidad, aproximadamente un 66% de la población es cristiana, y en torno a la mitad de los cristianos son católicos. Los musulmanes representan el 15% de la población, mientras que el resto profesa las religiones tradicionales africanas.

La tarea más importante de la Iglesia radica en anunciar la Buena Nueva. Tras los terribles episodios de violencia de los últimos dos años, que han abocado al país al caos, la situación ha vuelto a calmarse algo. Ahora hay que comenzar con la reconstrucción, pero no solo para subsanar los daños materiales, sino, sobre todo, los espirituales en los corazones y las almas de las personas.

Al Padre Carmelita italiano Marcello Bartolomei le importa sobre todo la catequesis, pues muchos adultos y jóvenes se preparan para el bautizo, y también los ya bautizados necesitan una formación religiosa para reafirmar su fe y permitir que eche raíces. Algunas percepciones tradicionales no son fáciles de superar: así, la fe en la brujería está muy extendida, y también a los cristianos a menudo les cuesta mucho deshacerse de ella. Para mucha gente no hay una explicación natural para la muerte, la enfermedad o las catástrofes naturales; en su lugar, siempre buscan a un culpable que supuestamente ha provocado estas desgracias mediante un hechizo. Aquí, la Iglesia debe ayudar a la gente a entender y vivir realmente la Buena Nueva de Cristo.

Con motivo del Año de la Fe proclamado por el Papa Benedicto XVI para 2012/2013, el P. Marcello Bartolomei consideró necesario mejorar el material de catequesis. En 1963 se había editado un catecismo para niños, jóvenes y adultos en sango, la lengua nacional, y ahora el sacerdote quiere sacar una edición revisada. “El catecismo se estructura en torno a preguntas y respuestas con explicaciones, y es muy valioso para la preparación de los sacramentos, sobre todo, para los catequistas que trabajan en las parroquias en la selva”, explica el P. Marcello. De esta obra quiere imprimir mil ejemplares. Además, el sacerdote prepara un resumen del Catecismo de la Iglesia Católica en sango que contendrá toda la doctrina eclesial, además abordar de temas que, en el contexto de la República Centroafricana, revisten una importancia especial para la Iglesia. De este libro se sacará una edición de 400 ejemplares.

Ayuda a la Iglesia que Sufre quiere apoyar la impresión de ambas obras catequéticas con 5.800 euros.

Posted on 10 agosto, 2015 in Noticias

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