Ayuda a la adquisición de nuevos libros para la biblioteca del seminario mayor de Diamantina, Brasil

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El nombre de la ciudad de Diamantina del estado de Minas Gerais no es casual, pues ahí se encontraron por primera vez, en el siglo XVII, diamantes fuera de Asia. Como ocurre en todo el mundo, solo algunos se enriquecieron con ellos. Pero todavía hay hombres que intentan ganarse el sustento con la extracción de diamantes. Ya no son esclavos como lo fueron sus antepasados, pero apenas ingresan nada por este duro trabajo. Las ganancias las hacen otros, aunque los diamantes escasean actualmente en la región. Para encontrar algunas de estas codiciadas piedras preciosas, los hombres viven durante meses en campamentos en las montañas, mientras que sus mujeres y numerosos hijos sobreviven como pueden en los pueblos. De esta forma, muchas familias acaban rotas y los hijos viven totalmente descuidados. Pero es que no hay muchas más alternativas para trabajar, y del turismo solo se benefician unos pocos. Hay quien trabaja en la artesanía, pero sus productos se venden mal. Para la agricultura, el suelo, muy rocoso, no es apropiado, y en la región apenas hay industria.

 

La ciudad de Diamantina es también sede de la Archidiócesis del mismo nombre. El Arzobispo sabe que necesita buenos sacerdotes para ayudar a los necesitados a llevar una vida digna, pues, como dice Jesucristo en el Evangelio, el hombre no vive solo de pan. En la archidiócesis, que abarca un territorio de 47.000 kilómetros cuadrados (el equivalente a casi la mitad de Portugal) solo hay unos 60 sacerdotes para 500.000 habitantes. Pero las vocaciones infunden esperanzas: actualmente, más de 40 jóvenes varones se preparan para la ordenación sacerdotal.

 

Por desgracia, el seminario mayor de la diócesis es tan pobre como los habitantes de la región, y los futuros sacerdotes no pueden financiar su propia formación. A cambio realizan tareas en el seminario como limpiar, servir las comidas y demás. Esto lo hacen voluntariamente y con alegría, pero así realizan solo una pequeña contribución al funcionamiento del centro. En estos momentos se necesita sobre todo ayuda para actualizar el fondo de la biblioteca, pues una buena biblioteca es uno de los fundamentos para la buena formación de los futuros sacerdotes. Nosotros contribuimos con 3.140 euros a que el seminario mayor pueda adquirir los libros necesarios.

Posted on 3 junio, 2016 in Noticias

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