Apoyo a un centro de asesoramiento para la protección de la vida por nacer en Magadán

El P. Michael Shields, oriundo de Alaska, lleva veinte años viviendo en Magadán. Esta ciudad, que hoy cuenta con unos 96.000 habitantes, surgió en 1929 como campo de trabajos forzados y hasta 1991 fue zona militar de acceso restringido. Magadán está tan lejos de Moscú que la diferencia horaria abarca ocho horas. Cuando los habitantes de Moscú se acuestan, para el P. Michael empieza un nuevo día en Magadán.

 

Cuando el P. Michael llegó a Rusia, le sorprendió detectar algo así como una profunda depresión que flotaba en el ambiente, pero no sabía a qué atribuirla. Sin embargo, un buen día se dio cuenta de que este ambiente oprimente tenía que guardar relación con la alta tasa de abortos, por lo que decidió tomar cartas en el asunto creando un centro de asesoramiento que ayuda a las mujeres a aceptar a su hijo por nacer.

“Para conseguir que las mujeres se decidan por su hijo, hay que prestar una ayuda muy concreta”, subraya el P. Michaele: “Las buenas palabras, por sí solas, no tienen ningún efecto. Las mujeres tienen que comprobar que realmente reciben apoyo, pues necesitan alimentos, medicinas y dinero para pagar el alquiler. Cuando obtienen por primera vez una ayuda concreta de nosotros, reaccionan sorprendidas. Además, hacemos lo posible para obtener lo antes posible imágenes de ecografías del bebé, para que puedan desarrollar una relación con él. Otro aspecto importante es que empiecen lo antes posible a comprar ropita de bebé para que se preparen e ilusionen, y también tenemos que ayudarlas a comprar todo lo necesario para el hospital, pues en las clínicas no hay nada de nada: hay que llevar todo lo que vaya a necesitarse ahí”. Finalmente, algunas mujeres también necesitan un techo y, para estos casos extremos, el P. Michael Shields ha podido organizar en su parroquia, gracias al apoyo de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre, una vivienda para mujeres jóvenes sin hogar.

 

Pero el P. Michael también ayuda a mujeres que ya han abortado, lo cual, en muchos casos, no significa que hayan abortado en una o dos ocasiones –lo cual ya es bastante grave–, sino que lo han hecho hasta veinte veces. En los tiempos soviéticos, el aborto era un medio popular y extendido para el control de la natalidad y, hasta hoy, la situación no ha cambiado mucho. En una ocasión, cinco mujeres que participaron en un grupo creado por el P. Michael sumaban juntas 47 abortos. En estos grupos, las mujeres reflexionan sobre su vida, buscan el perdón, encienden velas por sus hijos abortados y les dan nombres. A continuación, algunas de las participantes se deciden a explicar a otras jóvenes el sufrimiento que ocasiona un aborto.

 

Una y otra vez, el P. Michael hace hermosas experiencias que permiten albergar esperanzas, pues muchas mujeres acaban decidiéndose por su hijo. Y algunos de los jóvenes padres que, al principio, instaban a las futuras madres a abortar, aprenden a querer al bebé cuando este llega al mundo, y así, al final, se crea una pequeña familia. Otras jóvenes madres han aprendido entretanto una profesión y ahora pueden mantenerse ellas mismas.

 

Este año apoyamos con 15.000 euros la labor del centro de asesoramiento fundado por el P. Michael Shields para la protección de la vida por nacer.

Posted on 18 noviembre, 2015 in Noticias

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