Angola: La Iglesia denuncia el agravamiento de la pobreza en el país

Königstein/Lissabon, 24.03.2016.Es un diagnóstico angustiante en el que los Obispos angoleños denuncian el serio empeoramiento de la pobreza y el aumento del coste de la vida. Los prelados afirman categóricamente que la crisis económica y financiera que atraviesa el Estado angoleño no se explica solo por la caída del precio del petróleo en los mercados internacionales, sino también por “la falta de ética, la mala gestión del erario público y la corrupción generalizada” en el país.

En una nota emitida al concluir el pasado 9 de marzo en Santo Tomé la última asamblea de la Conferencia Episcopal Angoleña, los Obispos van más allá en este diagnóstico, afirmando que la crisis que está paralizando al país se debe, además, a “la mentalidad del compadreo y del nepotismo, unida a la discriminación derivada del creciente partidismo en el sector público, que sacrifica la competencia y el mérito”.

La crisis del petróleo –que ha puesto de evidencia la enorme fragilidad de la estructura económica de este país africano– ha acentuado aún más las graves y profundas desigualdades sociales en Angola y ha arrastrado a una extrema pobreza a grandes sectores de la sociedad.

Manifestando su perplejidad ante esta situación, los Obispos hacen también referencia a la vertiginosa subida de los precios de los bienes de primera necesidad y a las terribles consecuencias que ello acarrea para grandes sectores de la población, y vuelven a señalar con un dedo acusador al poder político: “La falta de criterio en el uso de los fondos públicos, los gastos exorbitantes y la importación de cosas superfluas”, son ejemplos de la gestión poco escrupulosa de los bienes públicos.

Pobreza preocupante:

De hecho, como consecuencia de la escasez de alimentos, ya se están empezando a registrar indicios de revueltas por parte de algunos sectores de la población, y en algunos casos ya se habla abiertamente de hambruna y agitación social. Así, por ejemplo, en la provincia de Cunene –una de las más afectadas, también debido a la larga sequía que asola la región– un grupo de ciudadanos ha lanzado una campaña de recogida de alimentos y agua potable para distribuirlos entre la población. Con esta campaña, llamada “SOS Cunene”, se pretende aminorar los efectos devastadores de una sequía presente en la región desde 2011, y que se ha visto agravada por la crisis económica actual debida a la drástica caída del precio del petróleo.

El “alarmante” agravamiento de la pobreza en Angola, recalcada en la última asamblea de la Conferencia Episcopal, es solo una de las preocupaciones de los prelados. En el documento acusan también a los líderes del país de promover “atrasos salariales” en el sector público y el privado, lo cual, sumado a la “subida vertiginosa de los precios” de los bienes de primera necesidad, está ampliando “de forma alarmante el foso entre los cada vez más pobres y los pocos que se apoderan de las riquezas del país”.
“Lo que vemos y oímos”:

El documento pastoral sobre la situación de la nación, que lleva por título “Lo que vemos y oímos”, pone de manifiesto la gran preocupación de los Obispos por el “dramático” aumento de la tasa de mortalidad debido al “abandono de la salud pública y preventiva”. El documento recalca las condiciones de vida básicas que se reflejan en la falta de “saneamiento”, de “higiene pública y privada” y de distribución de agua potable, además de en la “acumulación de basura”, sobre todo, en las zonas urbanas, siendo todo ello señales preocupantes del colapso del país.

Los Obispos reclaman “una conversión y un verdadero cambio de mentalidad y comportamiento” en un ambiente de diálogo, y que no sean malinterpretados como un “ataques a las instituciones” y al orden público los análisis y las propuestas que vienen haciendo diversos sectores de la sociedad, sino que sean aceptadas como “críticas bien fundadas y constructivas” dirigidas a la construcción del bien común.

Rádio Ecclesia:

Otro punto del documento sobre el que los Obispo quieren llamar la atención está relacionado con “el preocupante partidismo de los medios de comunicación sociales que, por derecho, deben estar al servicio de todos”, y destacan la “discriminación” de la que ha sido objeto Rádio Ecclesia (propiedad de la Iglesia) por parte del poder político, que le ha impedido expandir su señal de emisión, a pesar de que estén surgiendo constantemente “nuevas emisoras” sin que se conozca “la base legal” sobre la que han sido creadas.

Confinada a Luanda, la emisora católica angoleña parece ser el blanco de una censura encubierta por parte de las autoridades. A continuación de la asamblea de la Conferencia Episcopal, su vicepresidente, José Manuel Imbamba, afirmó en declaraciones ante Comunicación Social que la imposibilidad de expandir la señal de Rádio Ecclesia es solo consecuencia de “la falta de voluntad política” del Gobierno de Luanda, y que la Iglesia, sin ser “un partido de la oposición”, nunca “se callará ante violaciones graves de los derechos humanos”.

Elecciones de 2017:

El documento de la Conferencia Episcopal Angoleña surge en un momento especialmente delicado de la vida pública, pues recientemente han sido sentenciados en Luanda 17 activistas de derechos humanos acusados de preparar –siempre según las autoridades– un golpe de Estado contra el Gobierno del MPLA (el partido que detenta el poder desde 1975) y contra el presidente José Eduardo dos Santos, que ejerce el máximo cargo en el país desde hace 36 años.

Las elecciones generales previstas para 2017 adquieren en este contexto una gran relevancia, pues harán posible una impugnación generalizada al poder de Luanda, dadas las señales cada vez más visibles del deterioro de la vida económica del país. Tal vez como consecuencia de ello, el Presidente de la República anunció ya en marzo de este año que en 2018 abandonará definitivamente la vida pública.

Independientemente de lo que acontezca en las próximas elecciones, lo cierto es que la vida resulta cada vez más insostenible para la inmensa mayoría de la población angoleña. Tal como han denunciado los Obispos, Angola es un país dividido: Luanda sigue siendo una de las ciudades más caras del mundo, a pesar de que gran parte de su población tiene que sobrevivir con menos de dos euros al día.

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Angola: País de contrastes

La misma capital retrata al país con sus viviendas lujosas, fuertemente protegidas, cuyos habitantes viven en un oasis de lujo, mientras en los suburbios viven hacinadas millares de personas en auténticos barrios de chabolas, hundidas en una terrible desolación.

La crisis petrolífera no ha hecho más que agravar una crisis que ya era insostenible. En su nota pastoral, los Obispos dan una voz a los que parecen invisibles en la sociedad angoleña, a pesar de representar a la inmensa mayoría de la población. La caída repentina del precio del barril de petróleo –el principal motor de la economía del país– ha puesto de manifiesto la enorme crisis social, política y económica que atraviesa actualmente Angola.

Incluso si el precio del crudo volviera a subir en los próximos tiempos –lo cual, según diversos analistas, resulta poco probable– muchas cosas tendrán que cambiar en este país africano que alcanzó en 1975 la independencia de Portugal, y que desde entonces y hasta 2002 vivió una terrible guerra civil que se saldó con cerca de dos millones de muertos, 1,7 millones de refugiados y millares de mutilados.

La crisis en la que se encuentra hundido el país y que merece la crítica frontal de la Iglesia angoleña es todavía consecuencia de aquellos tiempos de guerra, en los que “el abismo entre los cada vez más pobres y los pocos que se apoderan de las riquezas del país” empezó a aumentar “de forma alarmante”, según aseguran los Obispos.

La fundación pontificia Aid to the Church in Need ha venido apoyando a la Iglesia angoleña en los últimos diez años con un total de más de 4,2 millones de euros, distribuidos según las diferentes necesidades. Alrededor del 30% de los proyectos han ido destinados a atender la necesidad de crear estructuras eclesiales tales como capillas –que en muchas localidades también hacen las veces de escuela para las comunidades pequeñas – y centros de rehabilitación para toxicómanos, así como a la rehabilitación de espacios que habían sido confiscados por el Estado y restituidos en mal estado a la Iglesia tras el fin de la guerra civil. Buena parte de los proyectos han respondido a la necesidad de locomoción, para que los agentes de la pastoral puedan servir a los más necesitados, además de la dedicación a la formación religiosa, en especial, la preparación de religiosas, sacerdotes, catequistas y animadores de las comunidades.

 

Paulo Aido (ACN Portugal), press@acn-intl.org

Posted on 29 marzo, 2016 in Noticias

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