América Latina: “Deseo ser testigo de la ternura de Dios”, Papa Francisco

Papa-Francisco

El Papa Francisco visita Ecuador, Bolivia y Paraguay entre el 5 y el 13 de julio

Del 5 al 13 de julio, el Santo Padre realizará un viaje de ocho días a Ecuador, Bolivia y Paraguay. Después de la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Río de Janeiro el año 2013 es el segundo viaje del Papa argentino a América Latina. El objetivo del viaje son los países más pobres de su continente. En los tres países, el Papa Francisco celebrará cinco Misas con millones de fieles. En un vídeo mensaje, el Santo Padre dijo: «Quiero ser testigo de esta alegría del Evangelio y llevarles la ternura y la caricia de Dios, nuestro Padre, especialmente a sus hijos más necesitados, a los ancianos, a los enfermos, a los encarcelados, a los pobres, a los que son víctimas de esta cultura del descarte. El amor del Padre tan misericordioso nos permite sin medida descubrir el rostro de su Hijo Jesús en cada hermano, en cada hermana nuestra, en el prójimo».

 

Ecuador, el primer país al que se dirige la visita apostólica, es el menor de los tres países. Aproximadamente una quinta parte de los ecuatorianos (casi tres millones de personas) vive y trabaja en el extranjero, sobre todo en Estados Unidos, España e Italia. Al margen de las consecuencias económicas, este hecho produce también problemas familiares y sociales. Los niños crecen con los abuelos, porque sus padres trabajan en el extranjero; las mujeres viven separadas de sus maridos. A esto hay que añadir el gran número de personas que emigran de las regiones rurales a los suburbios de las grandes ciudades. Muchos de los emigrantes —en Ecuador, como también en Bolivia y Paraguay— viven en condiciones infrahumanas en chozas y barracas, frecuentemente sin agua corriente ni electricidad. Estrechez de vivienda, promiscuidad, violencia y también el alcohol son las características de la vida diaria en los barrios marginados. Muchas mujeres jóvenes viven allí solas con sus hijos. La Iglesia católica, con una pastoral dirigida, intenta salir a su encuentro; cuenta, en diferentes proyectos, con el apoyo de la Fundación Pontificia Internacional «Ayuda a la Iglesia que Sufre».

Las relaciones entre la Iglesia y el Estado en Ecuador no son sencillas. Hace tres años, por ejemplo, el Ministerio de Sanidad ordenó retirar todas las imágenes religiosas de varios hospitales regionales, lo que produjo fuertes protestas de pacientes y del personal sanitario, pues frecuentemente rezaban ante esas imágenes por la salud de los pacientes. Así se desprende del informe «La libertad religiosa en el mundo» de «Ayuda a la Iglesia que Sufre» del año 2014. Según este informe, en 2013 fueron despedidos, por encargo del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, varios sacerdotes que trabajaban en esos hospitales.

Un importante hito para los sacerdotes, religiosos y seminaristas de Bolivia, el segundo país que visitará el Papa, será el encuentro con el Santo Padre. Están muy alegres de que el Papa Francisco se reserve ese tiempo para un encuentro con ellos y de que fortalezca a aquellos que, día a día, viven una auténtica «opción por los pobres». Entre las religiosas podrían encontrarse, por ejemplo, las tres religiosas de San Vicente de Paúl, procedentes de Oruro, al oeste de Bolivia. Son desposadas de Cristo y no pertenecientes a una «ONG (organización no gubernamental) humanitaria», un peligro del que el Papa Francisco advierte una y otra vez. Con el apoyo de «Ayuda a la Iglesia que Sufre» se ocupan de un pueblo, que se encuentra a más de 3.000 metros de altura, de la diócesis de Oruro, en la frontera con Chile, donde viven 2.000 personas sin recursos, sobre todo mujeres jóvenes con niños. Estas tres religiosas son un ejemplo de las muchas religiosas que, en Bolivia, ayudan a los pocos sacerdotes que allí trabajan. El director del departamento responsable de Bolivia en «Ayuda a la Iglesia que Sufre», Marco Mencaglia, está seguro: «sin ellas, la Iglesia local no podría mantener muchas comunidades». «Ayuda a la Iglesia que Sufre» ha destinado 100.000 euros a estas religiosas, para la construcción de una casa para emigrantes .

El tercer país del viaje apostólico es Paraguay, donde el 90 por ciento de los aproximadamente 7 millones de habitantes son católicos bautizados. El Papa Francisco tiene una especial relación con Paraguay, pues de su época como Obispo de Buenos Aires conoce las necesidades de los millones de emigrantes que viven —en la mayoría de los casos, ilegalmente— en los suburbios de la capital argentina; entre ellos se encuentran más de medio millón de paraguayos. Cuando era Obispo los visitó frecuentemente y se preocupó activamente de la pastoral entre emigrantes.

«Los sacerdotes son personas respetadas en el país: cuando el “Pa’i” ha dicho algo, eso tiene valor», dice el responsable de Paraguay en «Ayuda a la Iglesia que Sufre», Ullrich Kny. El número de vocaciones sacerdotales es constante. En todo Paraguay hay actualmente unos 300 candidatos al sacerdocio. Sin embargo, faltan sacerdotes, pues las parroquias son muy grandes; es normal que tengan entre 20 y 50 comunidades filiales. Las comunidades de base están dirigidas, por regla general, por laicos.

Energía hidráulica, exportaciones de soja y contrabando son las notas características de la economía de Paraguay. Sin embargo, la tierra y la riqueza están en manos de pocas personas. Según un estudio de la Comisión económica para América Latina y el Caribe, uno de cada dos habitantes vive bajo el umbral de pobreza; un tercio, incluso en pobreza extrema. La Iglesia católica intenta hacer frente a esa pobreza; entre otras cosas, con centros educativos. En la Archidiócesis de Asunción se pidió a «Ayuda a la Iglesia Necesitada» apoyo para crear una Facultad de Teología Pastoral, en la que puedan formarse también profesores católicos, movimientos de laicos y colaboradores en diversos sectores de pastoral.

«Ayuda a la Iglesia que Sufre» aportó a la labor de la Iglesia católica en los tres países de la visita papal, en 2014, un total de 1,15 millones de euros. Más de 300 sacerdotes en Ecuador, Bolivia y Paraguay hicieron suyas en los últimos años intenciones de Misa de los benefactores de «Ayuda a la Iglesia Necesitada», recibiendo así estipendios de Misa. En Bolivia, «Ayuda a la Iglesia que Sufre» financia la formación de catequistas y proyectos de construcción; y proporciona ayuda para la subsistencia de religiosas. En Ecuador, «Ayuda a la Iglesia que Sufre» financia sobre todo proyectos en la periferia para emigrantes, sobre todo en Guayaquil y en los Vicariatos Apostólicos del Amazonas.

 

 

Posted on 7 julio, 2015 in Noticias

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