«¿Adónde vamos a ir? Esta es nuestra patria»

ACN-20160205-35924_low

La esperanza de los cristianos de Beit Jala, una población vecina a Belén, se ha vuelto a reducir un poco más. El Tribunal Supremo de Israel ha rechazado ahora las más recientes peticiones de sus abogados; con dichas peticiones querían conseguir que el ejército israelí tuviera que revelar el curso exacto de la Barrera en el valle de Cremisán, perteneciente a Beit Jala, antes de su construcción. Los demandantes —familias cristianas y religiosos católicos— querían impedir así que el ejército, en esta región agrícola, consumara hechos contra los que no es posible después ninguna objeción. Si bien los jueces han confirmado la posibilidad de presentar objeciones, tras el rechazo de la petición pueden continuar los trabajos en la pieza de unión que sirve para cerrar un hueco en el muro que separa Israel y Palestina.

«El rechazo de la petición ha debilitado la confianza en la justicia, y motivará a algunas personas a vender sus propiedades y a marcharse», dice el Obispo auxiliar William Shomali en una conversación mantenida con la Fundación Pontificia Internacional «Aid to the Church in Need (ACN)». Es el responsable de los territorios palestinos en el Patriarcado Latino de Jerusalén. «La gente está muy frustrada y abatida. La promesa de permitir a los propietarios el acceso ilimitado a sus tierras no es suficiente. Significa que los propietarios pueden utilizar las tierras para cultivar frutas y aceitunas; pero no pueden construir una casa allí. E incluso en un futuro se les podría denegar el acceso. En definitiva, el territorio que se encontrará detrás del muro formará parte de Jerusalén, y para dirigirse allí hace falta un permiso, que puede ser denegado», hace pensar el Obispo.

El litigio jurídico entre los propietarios cristianos de terrenos y el ejército israelí se viene desarrollando lentamente desde 2006. El proceso es seguido atentamente por los medios de comunicación, pero también por los diplomáticos de todo el mundo estacionados en Israel. También el Papa Francisco se ha interesado. Pero a los pequeños éxitos les siguió la desilusión el pasado año: el Tribunal Supremo de Israel decidió, en última instancia, que el ejército puede construir… sobre territorio palestino. De este modo, más tarde o temprano, 58 familias cristianas perderán sus terrenos por la construcción del muro, o solo tendrán un acceso restringido a ellos. Para fijar la ruta prevista, Israel aduce motivos de seguridad y defensa contra el terrorismo y habla de unas medidas temporalmente limitadas. Sin embargo, los palestinos ven en el trayecto del muro, en realidad, una especie de robo de tierras organizado por el Estado y hablan de un «muro de anexión». De hecho, la barrera que se extiende a lo largo de 700 kilómetros entre Israel y los territorios palestinos ha sido alzada, en aproximadamente un 80 por ciento, sobre terrenos palestinos y no en la línea divisoria israelí.

En agosto del pasado año, las máquinas excavadoras llegaron al valle. Ya se han derribado olivos antiquísimos y se está construyendo el muro de hormigón gris. «Hasta ahora he perdido 15 olivos por el muro; tenían muchos cientos de años de antigüedad. Me sangra el corazón», dice el Sr. Nahmi. «Y nos quitarán aún más». Este señor mayor, cristiano ortodoxo de Beit Jala, está directamente afectado por la construcción del muro. No cree que las puertas agrícolas que el ejército quiere abrir para los agricultores funcionen. «Esto no ha funcionado hasta ahora. Siempre hay razones de seguridad que hacen que se impida el acceso; además de que no está claro que se les permita introducir aparatos agrícolas pesados y trabajadores en los campos que se encontrarán en el lado israelí. Nuestros terrenos están, de hecho, perdidos, pues los israelíes siguen aplicando el Derecho otomano, según el cual un terreno privado se convierte en propiedad estatal si no se edifica allí durante diez años». Su sobrino Xavier asiente. Este palestino nacido en Chile decidió conscientemente regresar a la patria de sus antepasados. Católico joven, dice: «durante muchos años celebramos la Misa y rezamos los viernes en los olivares para que no sucediera lo que está pasando ahora. A los críticos les decía que la oración y la resistencia sin violencia darían resultado. ¿Qué les puedo decir ahora?».

La Sra. Ilham está también afectada por la construcción prevista del muro. «Es muy difícil para nosotros, una catástrofe», dice esta maestra de Beit Jala. «Las tierras nos pertenecen desde hace generaciones. No se trata solo de los frutales que cultivamos, sino de nuestra historia, de nuestras relaciones con la patria que nos quitan». Esta señora de 70 años entiende que jóvenes de Beit Jala piensen en emigrar. Pero, «¿adónde vamos a ir? Esta es nuestra patria». En cualquier otro sitio seremos extranjeros.

Aid to the Church in Need ( ACN Colombia ) – Oliver Maksan

 

Posted on 5 febrero, 2016 in Noticias

Share the Story

Back to Top