Las necesidades espirituales de los soldados en Ucrania
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En el transcurso de los tres años que ha permanecido la guerra, las necesidades espirituales de los soldados en Ucrania han aumentado considerablemente. Los capellanes militares permanecen a su lado día tras día, compartiendo su sufrimiento. Algunos de ellos han contado a ACN cómo llevan el amor y la presencia de Dios a lugares sumidos en la muerte y la destrucción.
“Sin misa diaria, sin rosario diario y sin oración personal, no me imagino cómo podría soportarlo”. Witalij Novak es capellán militar, el único de su brigada, que consta de cinco unidades, lo que equivale a unos 3.000 hombres. Como otros capellanes militares católicos de Ucrania, tiene rango de oficial y ha cursado una formación militar de varios meses en el Ejército.
El sacerdote ha explicado a lACN lo compleja que es su labor sobre el terreno, sobre todo porque los combates son cada vez más numerosos y duros. Los soldados que acuden al frente no saben si seguirán con vida al día siguiente, explica el capellán militar y, ante tal situación, se plantean la pregunta acerca del sentido de la vida con una intensidad sin precedentes. El momento en el que los bendice antes de partir a la batalla es muy profundo: “Sacrifican su vida por proteger a los demás. Esos momentos son muy importantes para mí, pues quiero darles lo mejor y transmitirles seguridad. Sin embargo, más que palabras, lo que les regalo es, sobre todo, la presencia de Dios”, explica el padre Novak.
Debido a su herencia cultural soviética, muchos solo conocen a Jesús de nombre, sobre todo en las regiones orientales del país, y eso a pesar de que en Ucrania el 84% de la población sea oficialmente cristiana y, en su mayoría, ortodoxa. “Por eso, cuando puedo, les leo pasajes de los Evangelios y comparto reflexiones con ellos”, cuenta el capellán militar.
El padre Novak también les regala un rosario o una medalla milagrosa. A los que desconocen su significado se lo explica, añadiendo que son una señal de que no están solos, que Dios está con ellos. “Cuando los soldados regresan del frente tras la rotación, a menudo me confían agradecidos: este rosario y esta medalla han sido mis compañeros inseparables. Me recordaban lo que usted me había dicho y yo le rezaba a Dios con mis palabras. ¡Gracias!”.
La tarea del capellán militar también consiste en despertar la voz de la conciencia en los soldados. Eso es bastante difícil, pero este es uno de los servicios más importantes de la Iglesia: cuando uno se enfrenta al enemigo, ¿es el odio al otro lo que nos impulsa o el deseo de proteger a la familia y al país? “Hay una forma más humana de afrontar la guerra”, explica el arzobispo Visvaldas Kulbokas, nuncio apostólico en Kiev. “En 2024 hubo más muertos que en 2023, y por eso es muy importante transmitir los valores cristianos frente a la incertidumbre y el miedo”, asegura a ACN.
Un miedo que, por el uso de los drones y las nuevas tecnologías, es omnipresente. Los drones detectan día y noche cada movimiento en primera línea. Perciben los movimientos de cuerpos, vehículos y armas. “Eso marca una gran diferencia, porque pueden aniquilarte en cualquier momento”, explica Witalij Novak. Otro capellán militar cuenta que ha empezado a prestar atención a las palabras que emplea desde que “la muerte viene del cielo”: “Ya no digo que la esperanza viene del cielo porque mis hombres le tienen miedo al cielo. Por tanto, tenemos que echar mano de otras imágenes”.
Novak, que recientemente recibió una capilla móvil de ACN para llegar a los fieles, también utiliza las nuevas tecnologías para llegar a los soldados que atiende a través de las redes sociales, pues le resulta imposible reunirse en persona con 3.000 soldados. En su cuenta de Facebook publica casi a diario mensajes de ánimo, fotos y oraciones. De esta manera conecta con sus soldados del frente, les hace llegar una sonrisa y el amor de Dios para infundirles fuerzas y valor.
En el frente, el sacerdote intenta averiguar cuáles son sus necesidades básicas. “Los capellanes militares no solo rezamos con los soldados, también conversamos y cocinamos ricas recetas con ellos”, explica Iván Dyakiv, un sacerdote que trabaja desde febrero de 2023 en el Ejército ucraniano en la zona de Zaporiyia.
El servicio a los soldados también se extiende a sus familias y cobra especial importancia cuando un hombre resulta herido… o muerto. “Eso es lo más duro”, asegura Iván Dyakiv. De hecho, son los capellanes militares los que dan la última absolución y se ocupan de la sepultura. Además, organizan el funeral con la familia y deciden dónde celebrarlo. Lo más difícil es cuando los soldados mueren en territorios ocupados o cerca de la línea del frente. Para las familias que han buscado refugio en otro país, eso supone un doble dolor porque no pueden rezar junto a la tumba de sus maridos y padres. Lejos de casa, asfixiadas por el miedo a un futuro oscuro, abrumadas por la tristeza, a menudo estas personas se ven atrapadas por la ira.
También puede ocurrir que soldados que antes eran cristianos practicantes acaben rechazando a un Dios que permanece en silencio ante las atrocidades que presencian en el frente. Y, sin embargo, gracias a las conversaciones con los sacerdotes, algunos regresan poco a poco junto a Cristo. Otros redescubren su fe porque las preguntas espirituales se hacen cada vez más acuciantes cuanto más dura la guerra. También en este caso, los sacerdotes desempeñan un papel esencial: “A menudo, la gente se imagina que los capellanes militares siempre están en el frente, pero su tarea detrás del frente es igualmente importante”, explica Taras Ovsianyk, un joven sacerdote de la Iglesia greco-católica. De este modo, en los centros de rehabilitación y recuperación, los sacerdotes desempeñan un papel decisivo al estar presentes y dispuestos a escuchar.
Además de los capellanes militares, en Ucrania se han formado cientos de sacerdotes más para acompañar y apoyar espiritualmente a los heridos y a las personas traumatizadas por la guerra. “La mitad del clero -1.500 de 3.000 sacerdotes- ha completado la formación necesaria para participar en el programa de rehabilitación terapéutica,” afirma el arzobispo mayor Sviatoslav Schevchuk, cabeza de la Iglesia greco-católica ucraniana. La atención a las personas con trastornos de estrés postraumático posee una gran importancia para él, por lo que está muy agradecido a ACN por su apoyo en este ámbito.
Afrontar las agresiones, el odio y la indignación de estas personas para luego ir apaciguándolas poco a poco, y hacer florecer la presencia de Dios en los corazones de estos hombres, heridos en lo más profundo, es una labor inmensa. La tarea parece imposible desde el punto de vista humano… No obstante, el Espíritu Santo obra a través de estos sacerdotes.
En los tres años transcurridos desde la invasión a gran escala en Ucrania, iniciada el 24 de febrero de 2022, ACN ha aprobado y financiado 977 proyectos, entre ellos, 175 solicitudes de estipendios de misa por casi 3,5 millones de euros. En total, ACN ha destinado más de 25,2 millones de euros para apoyar a la Iglesia católica de ambos ritos en toda Ucrania. Ejemplos de proyectos en 2024 fueron la compra de dos vehículos, como el de Padre Novak, que actúan como capillas móviles para la atención pastoral en las zonas asediadas de la diócesis de Odessa-Simferópol y otras partes del este de Ucrania.