ACN apuesta por África para la Campaña de Cuaresma: “Su fe es nuestra esperanza”.

Fortalecer a los católicos para frenar el fundamentalismo religioso y ayudar la pastoral en el continente con mayor crecimiento de fieles.

Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN), organización internacional de ayuda a la iglesia necesitada, dedicará su campaña de Cuaresma y Pascua a África. Bajo el lema “Su fe es nuestra esperanza” la Fundación Pontificia quiere apostar por este continente que acoge a casi 1.112 millones de habitantes – 215 millones de católicos – cuya edad media ronda los 19 años.

Fiel a su carisma de solidaridad con la iglesia perseguida la fundación quiere dar a conocer el sufrimiento de los cristianos en varios países africanos atacados directamente por el terrorismo islámico como Nigeria, Camerún, la República Centroafricana o Chad, por citar solo algunos. Al mismo tiempo ACN pretende llamar la atención sobre uno de los problemas más graves para el futuro del continente: la velada pero continua infiltración de fundamentalismo islámico en otros países africanos en los que hasta ahora cristianos y musulmanes han vivido en profunda paz y armonía. La fundación que en 2015 y 2016 focalizó su ayuda especialmente a los cristianos perseguidos en Oriente Medio es especialmente sensible a las preocupantes noticias que llegan de misioneros y religiosos nativos de diferentes países africanos.

Tanzania, Kenia, Benín, Senegal o Uganda, son algunos de los 45 países africanos en los cuales ACN desarrolla más de 1800 proyectos anuales. Muchos de los socios de proyectos de estos países confirman la agenda de regímenes islámicos extremistas (Arabia Saudita, Sudán, Yemen e Irán) que financian con becas a africanos jóvenes y ambiciosos. Su misión es volver a sus países de origen y quebrantar el orden establecido de cohabitación pacífica. También informan de la presión de grupos musulmanes que entregan dinero o posibilidad de trabajo a niños y jóvenes a cambio de que se conviertan a su religión, induciendo a menospreciar a los que siguen siendo cristianos.

La pacífica convivencia de las diferentes religiones en la África subsahariana está en vilo. Sin el trabajo de reconciliación y perdón de la Iglesia en países como Nigeria, República Centroafricana o Tanzania, la espiral de la violencia y el odio hubiera hecho estragos inimaginables. Por eso ACN promueve proyectos de diálogo interreligioso y construcción de la paz. Sin embargo para la organización el mejor mensaje de paz es el Evangelio mismo. ACN está convencida de que – como dice el logo de la campaña – “su fe es nuestra esperanza”: los proyectos para garantizar la presencia de la Eucaristía y del Evangelio a través de sacerdotes y catequistas bien formados, suponen la mejor de las inversiones para la paz en África.

Tampoco se debe olvidar que la violencia y el sufrimiento del pueblo africano no sólo se deben al fundamentalismo islámico. La corrupción, gobiernos represivos, conflictos étnicos y guerras de poder, así como desastres naturales y cambios climáticos exigen de la Iglesia católica en África subsahariana un papel fundamental, en muchos casos heroico.

Dar a conocer ese heroísmo tan pocas veces protagonista de los titulares en los medios es también uno de los objetivos de la campaña. Predicar el Evangelio y dar testimonio de Cristo entre los más necesitados en zonas de crisis, en áreas de guerra o en barrios sin orden ni ley supone arriesgarse a ser asesinado, raptado o robado. ACN vive en primera línea el testimonio de laicos, sacerdotes, misioneros y religiosos que, por ejemplo en Sudán del Sur atienden a los refugiados, en la República Democrática del Congo luchan contra la explotación injusta de la tierra o cuidan en Sierra Leona a los enfermos de ébola. Algunos de sus compañeros han perdido la vida en este servicio a los demás.

A pesar de las dificultades la Iglesia africana ha cuadriplicado en los últimos 35 años el número de creyentes, pasando de 55 a 214 millones de fieles. Según las estadísticas de la Iglesia católica África lidera desde hace años el aumento de católicos en el mundo (46%). Además es una Iglesia muy joven que en muchos países no cuenta con más de 200 años de historia. Junto con Asia, son los únicos continentes con un aumento anual de vocaciones sacerdotales.

Sin embargo y paradójicamente a África le corresponde el 2% del rendimiento económico mundial. En la lista de los 25 países de menor desarrollo humano en los mundos todos menos uno (Afganistán) son africanos. El África subsahariana acoge a 18 millones, es decir el 26% de la población mundial de refugiados[1]. Datos que bastarían en sí mismos para justificar unas ayudas que ACN no entiende como un gesto humanitario sin más, sino como resultado de la responsabilidad católica de contribuir al bienestar pastoral de la Iglesia, que es la esperanza del futuro.

[1] http://www.unhcr.org/africa.html

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Posted on 9 marzo, 2017 in Varios

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